Una vez en una lunada en San Miguel andaba medio pedon y me puse a cotorrear a una morrita bien buena, le empecé a tirar el verbo diciéndole que me habían hablado muy bien de ella todo mundo, la morra me la creyó y siguió cotorreando a toda madre conmigo. Al rato se tuvo que ir y me puse a cotorrear con otra también bien buenera, total no me acuerdo que le dije pero cotorreamos bien chido. Al rato la morra se fue y cuando la volví a ver como que no me hizo mucho caso. Pues resulta que al otro día, un compa que las cotorreaba a las dos me platicó que las morras eran amigas, que habían cotorreado en ese mismo rato, y que resultó que yo les había tirado el mismo pinche verbo a ambas. Pues la neta andaba tan pedo que ni me acordé, y que pinche vergüenza, lo bueno es que no he vuelto a ver a las morras.

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